ECOSISTEMAS TERRESTRES

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Los ecosistemas terrestres ocupan aproximadamente el 30% de la superficie del planeta, albergando a más del 75% de la biodiversidad terrestre mundial.

Los ecosistemas terrestres son aquellos ecosistemas que tienen lugar en suelo firme y están en estrecho contacto con el aire y gases de la atmósfera. Se distinguen de los ecosistemas acuáticos por carecer de la presencia de grandes cuerpos de agua, dependiendo principalmente de las precipitaciones y características climáticas del territorio. De acuerdo a los factores antes mencionados, podemos distinguir cuatro ecosistemas terrestres: Áridos, con bajos niveles de precipitación y una gran diferencia de temperaturas entre el día y la noche; Praderas, planicies donde dominan las hierbas y con diferencias climáticas muy marcadas entre estaciones; Selváticos y/o boscosos, dominado por árboles y biodiversidad con ciclos climáticos principalmente húmedos; y Montañosos, generalmente ecosistemas mixtos que tienden a la disminución de vegetación a medida que aumenta la altura.

Los ecosistemas terrestres ocupan aproximadamente el 30% de la superficie del planeta, albergando a más del 75% de la biodiversidad terrestre mundial. Chile presenta características excepcionales, como el desierto más árido del mundo en el norte, la Cordillera de los Andes por el Este, el Océano pacifico por el Oeste y la Antártica por el Sur, además de su gran longitud -de aproximadamente 4.300 kms- le confiere una variación climática latitudinal muy variada, que lo transforman en una isla biogeográfica con un alto nivel de endemismo, destacándose los anfibios con un 78% de endemismo, seguido de los reptiles con un 59% y las plantas vasculares con un 40%.

Dentro de estos ecosistemas destacan los bosques, que cumplen funciones indispensables en beneficio de la biodiversidad del planeta y nuestro bienestar (servicios ecosistémicos). Los más relevantes tienen relación con mitigar el cambio climático, como la captura de dióxido de carbono (gas de efecto invernadero, GEI) que guardan en su biomasa (hojas, madera y raíces). También regulan el clima al enfriar el ambiente, purifican el aire capturando las partículas finas de la contaminación atmosférica, influyen en el ciclo del agua al redistribuir el agua en la superficie y bajo el suelo, y mitigan el impacto de las inundaciones y erosión del suelo. Además, los bosques contribuyen al bienestar y la salud de las personas porque disminuyen los niveles de estrés y la incidencia de enfermedades crónicas.

Los ecosistemas terrestres son afectados en gran medida por las actividades humanas, como la tala indiscriminada y no sustentable de bosques, la expansión urbana, la acumulación de desechos sólidos, además del cambio climático.

La conservación y el equilibrio de los bosques, mantendrá a salvo la estabilidad de los suelos, las cuencas hidrográficas, la fauna silvestre, la calidad del aire, el atractivo del paisaje y nuestra salud.