ECOSISTEMAS MARINOS Y DE AGUA DULCE

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El agua es vida y el 70% de la superficie terrestre es agua. El agua salada y dulce conforman diferentes ecosistemas, que son la fuente principal de oxígeno

El agua es vida y el 70% de la superficie terrestre es agua. El agua salada y dulce conforman diferentes ecosistemas, que son la fuente principal de oxígeno, el mayor sumidero de carbono, generan alimentos, medicinas, contribuyen al turismo, actividades recreativas, empleo, mitigación al cambio climático, regulación del clima y muchos otros servicios ecosistémicos.

El agua dulce, es decir la que los seres vivos pueden consumir, es sólo el 3% del total del agua del planeta, y se encuentra almacenada en ecosistemas como glaciares, ríos, lagos y en capas profundas de la tierra. Chile tiene la mayor superficie de glaciares o reservas de agua dulce de América del Sur, y aunque 5,9% del territorio nacional corresponde a humedales, el 80% de su superficie se concentra en la región de Magallanes y es representado por turberas, humedales de gran importancia para combatir el cambio climático. Por tanto, debido a la importancia de los ecosistemas de agua dulce, es vital conocerlos para protegerlos.

Por otra parte, el agua salada, representa casi toda el agua disponible en el planeta (97%), y se encuentra en ecosistemas como mares y océanos. Chile, con sus 4.300 kms de costa, tiene uno de los ecosistemas marinos más importantes del mundo, ya que los procesos oceanográficos que aquí ocurren generan una alta biodiversidad de especies, desde el organismo más pequeño como el Krill, hasta el animal más grande conocido en la historia de nuestro planeta, la ballena azul.

Gracias a la riqueza y abundancia de especies en las aguas chilenas, en la Reserva Elemental Melimoyu se consideró como primer objeto de conservación a la Ballena azul, seguido del Sistema Dulceacuícola, que también existe en la Reserva Elemental de Likandes y Puribeter, por ser el agua fundamental para cualquier territorio.